Vagando por este mundo, sin destino
en un camino angosto...
por casual diligencia y sin sentido
encontre alli a aquel feroz montruo.
Mirome con sus amarillos ojos,
junto a sus pies arrastrando cadenas,
alli estaba aquella doncella
cuyo cuerpo amoratado ya estaba.
Llore al verla alli,
y por impulso intente enfrentarlo
pero el miedo y el temor me invadieron,
no cualquiera querria desafiarlo.
Ni el amor que por ella sentia,
tan grande yo creia,
ni ese dulce amor que fue
me permitio arrebatarle al monstruo su fe.
En mis pensamientos lo intente
pero su veneno invadia mi cuerpo,
corria por su sangre fuego
y mi alma a el le producia desvelo.
Mirome de nuevo,
atento estaba a mis movimientos.
Detente, le dije a medida que se acercaba
Dejadla ir, sirviente tuyo sere
si a mi corazon complaces,
pues no quiero que sufra ella,
que sea mi alma la que tengas.
Y a su merced me arrastro,
me arranco la piel y se llevo mi corazon,
a ella viva la dejo,
pues mi amor la salvo.
Mi alma desechó,
pero un vacio en mi cuerpo habia,
sin corazon ya no amaba
y sin amor moriria.
viernes, 12 de marzo de 2010
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