Existencia. Eslabón del alma que,
sin denotarme su furia, nos desgarra,
nos destroza. Nos hace cenizas,
y ya sin aliento y con lagrimas
brotando de mi corazón despedazado
me desmorona la sangre.
Aquella sangre que se derrama por amor,
y sea por ese puro amor que muera yo.
El héroe que salvo a su doncella, y que
por desvelo sea dada al cielo,
aquella sangre del traidor perdonado
y que sea a través de ella que se comprenda,
a cada uno de los que por amor han desgastado su vida.
Una vida donde no hay existencia,
existencia que marca el exilio del alma,
no hay perdón ni amor, ni verdad
solo ira y codicia.
Moriremos pues, mañana y hoy
pues esta existencia irreal nos debilita
y poco a poco denota la verdad
de un corazón sin vida.
lunes, 15 de marzo de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
Un Heroe Sin Corazon
Vagando por este mundo, sin destino
en un camino angosto...
por casual diligencia y sin sentido
encontre alli a aquel feroz montruo.
Mirome con sus amarillos ojos,
junto a sus pies arrastrando cadenas,
alli estaba aquella doncella
cuyo cuerpo amoratado ya estaba.
Llore al verla alli,
y por impulso intente enfrentarlo
pero el miedo y el temor me invadieron,
no cualquiera querria desafiarlo.
Ni el amor que por ella sentia,
tan grande yo creia,
ni ese dulce amor que fue
me permitio arrebatarle al monstruo su fe.
En mis pensamientos lo intente
pero su veneno invadia mi cuerpo,
corria por su sangre fuego
y mi alma a el le producia desvelo.
Mirome de nuevo,
atento estaba a mis movimientos.
Detente, le dije a medida que se acercaba
Dejadla ir, sirviente tuyo sere
si a mi corazon complaces,
pues no quiero que sufra ella,
que sea mi alma la que tengas.
Y a su merced me arrastro,
me arranco la piel y se llevo mi corazon,
a ella viva la dejo,
pues mi amor la salvo.
Mi alma desechó,
pero un vacio en mi cuerpo habia,
sin corazon ya no amaba
y sin amor moriria.
en un camino angosto...
por casual diligencia y sin sentido
encontre alli a aquel feroz montruo.
Mirome con sus amarillos ojos,
junto a sus pies arrastrando cadenas,
alli estaba aquella doncella
cuyo cuerpo amoratado ya estaba.
Llore al verla alli,
y por impulso intente enfrentarlo
pero el miedo y el temor me invadieron,
no cualquiera querria desafiarlo.
Ni el amor que por ella sentia,
tan grande yo creia,
ni ese dulce amor que fue
me permitio arrebatarle al monstruo su fe.
En mis pensamientos lo intente
pero su veneno invadia mi cuerpo,
corria por su sangre fuego
y mi alma a el le producia desvelo.
Mirome de nuevo,
atento estaba a mis movimientos.
Detente, le dije a medida que se acercaba
Dejadla ir, sirviente tuyo sere
si a mi corazon complaces,
pues no quiero que sufra ella,
que sea mi alma la que tengas.
Y a su merced me arrastro,
me arranco la piel y se llevo mi corazon,
a ella viva la dejo,
pues mi amor la salvo.
Mi alma desechó,
pero un vacio en mi cuerpo habia,
sin corazon ya no amaba
y sin amor moriria.
martes, 9 de marzo de 2010
Cronicas de un Eterno Sufrir (Alma Condenada)
Ilusion muerta que aterra a un alma en pena,
que acecha a un corazón en condena,
que hace que entre engaños y palabras
las personas decidan irse.
Y a otras las lleven al deseo de morirse
que abarca todas las expectativas humanas
Mas alla de la condena
un corazon atormentando sin esperanzas ni motivos vela
por su tristeza que algun dia le dara fin a este tormento
Un tormento eterno que magulla mi tristeza,
que entre cada lagrima se esboza una palabra,
palabras que inducen la nobleza
de cada corazon que por la muerte vela
Ironico es pensar en aquella alma
penosa ante la humanidad
que no muestra sentimientos,
pues no encuentra felicidad.
Aquella misma alma en pena que toda la vida sufrirá
recordando aquella dulce muerte la cual sus manos causaron,
esa misma alma que las personas sin razones acusaron
Aquella alma despechada que un beso tanto añoraba
de aquellos labios de la persona que todas las noches soñaba
de aquella persona que todo el tiempo pensaba,
aquella misma persona que solo lo utilizaba y con sus sentimientos jugaba.
Fantasiosa alma que con fuerzas esperaba su amor,
un amor que nunca lleno el vacio de su corazon,
un amor falso qe, poco a poco, sus esperanzas le quitó
y como un supiro, asi ella murió.
Llorar, reír, cantar, gritar.
La diferencia entre ser feliz y agonizar,
la igualdad entre sufrir y volverse a enamorar,
no hay diferencia entre ser abandonado y odiar.
Pobre alma en pena que sin razones ha sufrido,
descanza, el alma que todas las noches vela al fin se ha ido,
reposando sobre un manto de olvido,
alma en pena, no sufrás mas y cae al vacio.
En colaboracion con: -Dark Writer-
que acecha a un corazón en condena,
que hace que entre engaños y palabras
las personas decidan irse.
Y a otras las lleven al deseo de morirse
que abarca todas las expectativas humanas
Mas alla de la condena
un corazon atormentando sin esperanzas ni motivos vela
por su tristeza que algun dia le dara fin a este tormento
Un tormento eterno que magulla mi tristeza,
que entre cada lagrima se esboza una palabra,
palabras que inducen la nobleza
de cada corazon que por la muerte vela
Ironico es pensar en aquella alma
penosa ante la humanidad
que no muestra sentimientos,
pues no encuentra felicidad.
Aquella misma alma en pena que toda la vida sufrirá
recordando aquella dulce muerte la cual sus manos causaron,
esa misma alma que las personas sin razones acusaron
Aquella alma despechada que un beso tanto añoraba
de aquellos labios de la persona que todas las noches soñaba
de aquella persona que todo el tiempo pensaba,
aquella misma persona que solo lo utilizaba y con sus sentimientos jugaba.
Fantasiosa alma que con fuerzas esperaba su amor,
un amor que nunca lleno el vacio de su corazon,
un amor falso qe, poco a poco, sus esperanzas le quitó
y como un supiro, asi ella murió.
Llorar, reír, cantar, gritar.
La diferencia entre ser feliz y agonizar,
la igualdad entre sufrir y volverse a enamorar,
no hay diferencia entre ser abandonado y odiar.
Pobre alma en pena que sin razones ha sufrido,
descanza, el alma que todas las noches vela al fin se ha ido,
reposando sobre un manto de olvido,
alma en pena, no sufrás mas y cae al vacio.
En colaboracion con: -Dark Writer-
lunes, 8 de marzo de 2010
Juglar de Angeles, Bufon de los Caidos
La sangre ya no corre en mi,
el viento me lleva, tengo miedo
pues no quiero sufrir
bajo este cielo gris
donde encontre mi fin.
No quiero sonreir,
veo a los angeles riendo,
se mofan de mi
y no quiero verlos.
Ellos me buscan,
pues bufon de los caidos soy,
este dia, juglar de angeles.
No quiero creer,
no tengo el valor de hacerlo.
Morire entonces,
bajo la tenue lluvia,
el frio congela mi cuerpo
mientras sus alas celan mi llegada.
Mire entonces a aquel hombre,
que desde el trono hablaba,
se burlaba tambien.
Sus lenguas son mi morada,
mis pensamientos ciegos son,
pues de mi ya no queda mas,
soy juglar de angeles,
bufon de los caidos.
el viento me lleva, tengo miedo
pues no quiero sufrir
bajo este cielo gris
donde encontre mi fin.
No quiero sonreir,
veo a los angeles riendo,
se mofan de mi
y no quiero verlos.
Ellos me buscan,
pues bufon de los caidos soy,
este dia, juglar de angeles.
No quiero creer,
no tengo el valor de hacerlo.
Morire entonces,
bajo la tenue lluvia,
el frio congela mi cuerpo
mientras sus alas celan mi llegada.
Mire entonces a aquel hombre,
que desde el trono hablaba,
se burlaba tambien.
Sus lenguas son mi morada,
mis pensamientos ciegos son,
pues de mi ya no queda mas,
soy juglar de angeles,
bufon de los caidos.
Mi Infierno
Si ustedes conocieran mi verdad,
de mi existencia la maldad,
de mi alma odio
y de mi corazon repudio.
Si supieran cuan doloroso
es tener condenada la vida,
amarrado a la merced de todos.
Ni cansancio, ni heridas,
es igual cada maldito dia,
las llamas queman mi alma
y sus cadenas despedazan mi piel.
No lloro, no rio,
prohibido es sentir,
asi pues me encuentro yo,
condenado a morir.
Si ustedes conocieran mi verdad,
no dudarian en vertir sus cuerpos
y sus almas no tendrian jamas libertad.
de mi existencia la maldad,
de mi alma odio
y de mi corazon repudio.
Si supieran cuan doloroso
es tener condenada la vida,
amarrado a la merced de todos.
Ni cansancio, ni heridas,
es igual cada maldito dia,
las llamas queman mi alma
y sus cadenas despedazan mi piel.
No lloro, no rio,
prohibido es sentir,
asi pues me encuentro yo,
condenado a morir.
Si ustedes conocieran mi verdad,
no dudarian en vertir sus cuerpos
y sus almas no tendrian jamas libertad.
Sufrimiento
Que estupido es creer
que un corazon se enamore,
es tan solo una ilusion,
un silencio que aflora
desde lo mas oscuro del alma.
Es un deseo artificial,
un sueño moldeable.
Pobre de aquel que se enamora,
su alma alegre es repudiable
el brillo de sus ojos da verguenza
y su corazon es asqueroso.
No lo digo porque sufri
pues ni siquiera vivi,
su mirada me arrebato el alma
y es que ya no siento nada.
Que estupido es pensar
que, en la eternidad,
nos volveremos a enamorar.
que un corazon se enamore,
es tan solo una ilusion,
un silencio que aflora
desde lo mas oscuro del alma.
Es un deseo artificial,
un sueño moldeable.
Pobre de aquel que se enamora,
su alma alegre es repudiable
el brillo de sus ojos da verguenza
y su corazon es asqueroso.
No lo digo porque sufri
pues ni siquiera vivi,
su mirada me arrebato el alma
y es que ya no siento nada.
Que estupido es pensar
que, en la eternidad,
nos volveremos a enamorar.
sábado, 6 de marzo de 2010
Dulce Calamidad
Muerte y desgracia lleva el hombre a sus espaldas,
blasfemia sale de la boca de sus captores,
será entonces, cuando el que prometió da,
después del sacrificio, la oscuridad.
Palabras del pactante Mors,
quien decoro el infierno para mi llegar
un abismo se me avecinaba y mi caída seria eterna.
Para mí no había salvación, solo muerte,
A todos los que odié,
a esos infelices que siempre mofaron de mí,
riendo a carcajadas, a los que siempre soñé desangrándose,
con sus cabezas reventándose y con sus rostros desfigurados.
A esos que siempre tuvieron razones
para clasificar a todos los demás como inferiores.
Siendo yo diferente a ellos y aun más a los otros.
Quizás solo buscaba la manera de vengar mi pasado.
De cualquier forma alguien tenía que pagar por ello.
Y no seria yo quien fuera el deudor.
Recordando aquella guerra inútil. Sin un fin mutuo,
en cambio mil gentes luchaban, cientos muriendo
por un odio desbocado y otros por razones obvias.
Muerte, llanto y dolor, se sentía el pavor
de aquellas inocentes personas, cuyas almas daban gritos,
aun crujiendo sus dientes, suplicando clemencia.
Sus esperanzas se despedazaban junto a sus extremidades.
Desesperación por doquier. Gritos mezclados,
no muy glamorosamente, con risas.
Y a carcajadas ese asesino, mutilando a sus víctimas.
Y estas, penosas, cumpliendo su ciclo.
Almas que iban y venían por todo el campo,
recorriendo su camino hacia el blanco.
Una defensa áspera y dura como la roca,
manteniendo su paso. Un paso no muy firme,
pero estable, dando así una dura batalla.
Y el hombre al mando ordenando, naturalmente,
el avance de sus tropas, con desesperación anulando
al enemigo. Su corazón inmundo, inundado de ira
demuestra una vez más cual cazador impaciente
esta frente a su presa. Ambos bandos abatidos
por el gran furor de los cañones.
Riñas, peleas, el valiente y el fuerte.
Yo, testigo de tal calamidad, yo, autor de tanta maldad.
El traidor muere y yo reia en su ausencia. Y así me encontraba,
un oscuro paisaje, una noche fría. Era el recuerdo de mi amada
lo que me mataba lentamente. Aun no lo superaba
Íbamos camino a ese muro sangriento,
titán que nos separaba de la realidad.
Como cuando un día las balas nos rozaban los cuerpos,
y la gente se retorcía de dolor en el suelo.
Fue como un infierno, un trayecto estrecho,
pero, como el Dante que fue y volvió, así mismo lo superamos.
Recordando que corríamos de un lado a otro,
huyendo de nuestras pesadillas que se habían hecho realidad.
Corríamos de aquellos jinetes que desataron a la guerra,
y nosotros pagaríamos por ello. Tal como paso en la tercera
guerra, pero ahora cuarta era esta, la que nos socavo el aliento,
la que, sin descanso, nos hizo huir de nuestro temor.
Temor al enemigo, que acechaba. Era nuestra obra,
nuestra mano divina y creadora, la que plagio el poder,
la que nos señaló, la que nos aplastó y de nuevo nos moldeo.
Nos implantó una nueva filosofía y hubo un cambio.
De igual manera murieron todos,
juzgados por sus propios pecados.
Aquellos que luchamos y vencimos,
aquellos que ahora son fantasmas
en nuestras propias memorias
y en nuestras lágrimas descansan,
y que en nuestra inocencia se note
la marca del autor de esta calamidad.
Hoy moriremos y mañana también.
blasfemia sale de la boca de sus captores,
será entonces, cuando el que prometió da,
después del sacrificio, la oscuridad.
Palabras del pactante Mors,
quien decoro el infierno para mi llegar
un abismo se me avecinaba y mi caída seria eterna.
Para mí no había salvación, solo muerte,
A todos los que odié,
a esos infelices que siempre mofaron de mí,
riendo a carcajadas, a los que siempre soñé desangrándose,
con sus cabezas reventándose y con sus rostros desfigurados.
A esos que siempre tuvieron razones
para clasificar a todos los demás como inferiores.
Siendo yo diferente a ellos y aun más a los otros.
Quizás solo buscaba la manera de vengar mi pasado.
De cualquier forma alguien tenía que pagar por ello.
Y no seria yo quien fuera el deudor.
Recordando aquella guerra inútil. Sin un fin mutuo,
en cambio mil gentes luchaban, cientos muriendo
por un odio desbocado y otros por razones obvias.
Muerte, llanto y dolor, se sentía el pavor
de aquellas inocentes personas, cuyas almas daban gritos,
aun crujiendo sus dientes, suplicando clemencia.
Sus esperanzas se despedazaban junto a sus extremidades.
Desesperación por doquier. Gritos mezclados,
no muy glamorosamente, con risas.
Y a carcajadas ese asesino, mutilando a sus víctimas.
Y estas, penosas, cumpliendo su ciclo.
Almas que iban y venían por todo el campo,
recorriendo su camino hacia el blanco.
Una defensa áspera y dura como la roca,
manteniendo su paso. Un paso no muy firme,
pero estable, dando así una dura batalla.
Y el hombre al mando ordenando, naturalmente,
el avance de sus tropas, con desesperación anulando
al enemigo. Su corazón inmundo, inundado de ira
demuestra una vez más cual cazador impaciente
esta frente a su presa. Ambos bandos abatidos
por el gran furor de los cañones.
Riñas, peleas, el valiente y el fuerte.
Yo, testigo de tal calamidad, yo, autor de tanta maldad.
El traidor muere y yo reia en su ausencia. Y así me encontraba,
un oscuro paisaje, una noche fría. Era el recuerdo de mi amada
lo que me mataba lentamente. Aun no lo superaba
Íbamos camino a ese muro sangriento,
titán que nos separaba de la realidad.
Como cuando un día las balas nos rozaban los cuerpos,
y la gente se retorcía de dolor en el suelo.
Fue como un infierno, un trayecto estrecho,
pero, como el Dante que fue y volvió, así mismo lo superamos.
Recordando que corríamos de un lado a otro,
huyendo de nuestras pesadillas que se habían hecho realidad.
Corríamos de aquellos jinetes que desataron a la guerra,
y nosotros pagaríamos por ello. Tal como paso en la tercera
guerra, pero ahora cuarta era esta, la que nos socavo el aliento,
la que, sin descanso, nos hizo huir de nuestro temor.
Temor al enemigo, que acechaba. Era nuestra obra,
nuestra mano divina y creadora, la que plagio el poder,
la que nos señaló, la que nos aplastó y de nuevo nos moldeo.
Nos implantó una nueva filosofía y hubo un cambio.
De igual manera murieron todos,
juzgados por sus propios pecados.
Aquellos que luchamos y vencimos,
aquellos que ahora son fantasmas
en nuestras propias memorias
y en nuestras lágrimas descansan,
y que en nuestra inocencia se note
la marca del autor de esta calamidad.
Hoy moriremos y mañana también.
Introduccion al I verso
Somos de los que encontramos nuestra inspiracion en las desgracias de este mundo. La muerte, es temor solo para aquellos que no conocen el poder de los versos. El poder del acido que brota de nuestras plumas cada vez que escribimos estas oscuras palabras. Poco a poco notamos que morimos a la vez que dudamos de nuestros pensamientos. Pensamientos de odio y maldad, porque todo hombre nace siendo vil, afloran sentimientos crueles y luego dejamos huella en las demas personas.
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